¡Qué conmovedora es la historia de Daniel (Dn 14,27-42), amado Padre, a quien los idólatras arrojaron al foso de los leones por desenmascarar a sus falsos dioses y sacar a la luz la astucia con la que engañaron al rey Ciro!
Pero los leones no le hicieron daño, tal y como escuchamos también en la vida de otros santos, como Santa Martina de Roma.
