“PERSEVERAR EN EL CAMINO”

 

«No se recompensa el empezar, sino únicamente el perseverar» (Santa Catalina de Siena).

Es bueno que Santa Catalina nos recuerde que el entusiasmo pasajero de nuestro corazón, que en ocasiones sentimos cuando Dios nos concede gracias palpables y que nos lleva a tomar los respectivos propósitos, debe demostrar su valía a lo largo del camino. Para ello, necesitamos una formación espiritual que nos enseñe a sobrellevar conscientemente los esfuerzos necesarios para poner en práctica ese buen comienzo.

También puede ayudarnos pensar en el Señor, que recorrió su camino hasta el final, especialmente el Vía Crucis con sus tres caídas bajo el peso de la cruz, de las que se levantó y siguió avanzando.

Cada día nos ha sido dado para crecer y aprender la perseverancia. Podemos contar con la ayuda de nuestro Padre celestial para afrontar las dificultades que puedan presentarse desde el exterior y para superar los bloqueos y las debilidades interiores. Esto es precisamente lo que nos hace crecer y madurar, haciéndonos capaces también de tender una mano a otras personas en su camino.

Lo importante es levantarse una y otra vez cuando nos quedamos atrás respecto a lo que nos habíamos propuesto. La mano del Padre siempre estará ahí para levantarnos y para que no perdamos el ánimo. Este último aspecto es muy importante, pues el enemigo de las almas querrá aprovecharse de nuestro desánimo para privarnos de la recompensa celestial que se obtiene al realizar una obra de Dios. La misma Santa nos da otra pauta más para recorrer con perseverancia nuestro camino:

«A la luz de la fe soy fuerte, firme y perseverante; a la luz de la fe tengo esperanza. Ella no me permite desfallecer en el camino y, sin esa luz, andaría en las tinieblas».