MEDITACIONES MARIANAS: “María: Madre del Hijo”  

¡Cuán excelsa es la elección que te fue concedida, amada Madre de nuestro Señor Jesucristo!

Con asombro constatamos que no sólo te fue confiado el mismo Hijo de Dios; sino también todos aquellos que le pertenecen y entonan el cántico de los redimidos (cf. Ap 14,3). Y más aún: tú eres Madre de todos los hombres, y te conviertes en luz y consuelo para los que retornan a casa.

Muchas personas acuden llenas de confianza a ti y apelan a tu Corazón de Madre, porque entienden que tu Hijo divino escucha tus súplicas.

En ti, la compasión maternal ante las necesidades terrenales de tus hijos va de la mano con la preocupación por la salvación de sus almas.

leer más

TODO LO RECIBIMOS POR GRACIA

«En virtud de la gracia, puedo concederte todo aquello que mi Hijo posee en virtud de su naturaleza divina»(Palabra interior).

En lo que respecta a la naturaleza, somos y seguiremos siendo seres humanos, tal y como nos creó el Padre celestial. Cuando recibamos un cuerpo resucitado y seamos considerados dignos de pasar la eternidad en la contemplación de la Santísima Trinidad, en comunión con todos los elegidos, entonces nuestra naturaleza humana resplandecerá en toda su belleza.

leer más