Fiesta de San Bartolomé, Apóstol: “El apóstol Bartolomé”  

Jn 1,45-51

Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley, y también los profetas; es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.” Le respondió Natanael: “¿De Nazaret puede haber cosa buena?” Le dijo Felipe: “Ven y lo verás.” Cuando vio Jesús que se acercaba Natanael, dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.” Natanael le preguntó: “¿De qué me conoces?” Respondió Jesús: “Te vi cuando estabas debajo de la higuera, antes de que Felipe te llamara.” Le respondió Natanael: “Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.” Jesús le contestó: “¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.” Y añadió: “En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.”

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“UNA MUESTRA ESPECIAL DEL AMOR DE DIOS” 

«¡Qué maravilloso debe de ser el cielo para que Dios lleve a cabo una purificación tan minuciosa de las almas antes de admitirlas!» (Santa Catalina de Siena).

Estas palabras proceden de Santa Catalina de Siena, que sin duda lo sabe bien, pues vivía profundamente unida al Señor y fue proclamada Doctora de la Iglesia.

Con esta frase alude a la purificación necesaria antes de la muerte, con la mirada puesta en la eternidad. Debemos estar completamente purificados para poder entrar en la gloria del Cielo. Ningún rastro de la suciedad del pecado ni de sus consecuencias puede encontrar cabida en el Reino del Amor Eterno.

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