“ESPERAR COSAS GRANDES DE DIOS”

«En verdad te digo que me complace sobremanera que los hombres confíen y esperen cosas grandes de mí» (Palabras de Jesús a Santa Matilde de Hackeborn).

Estas palabras que Jesús dirigió a santa Matilde de Hackeborn no solo se refieren a nuestra peregrinación por este mundo. Ciertamente, también durante nuestra vida terrenal podemos pedirle al Señor que haga «cosas grandes» a través de nosotros. Sin duda, nuestro Padre celestial nos concederá la alegría de llevarlas a cabo, aunque quizá no siempre podamos medir qué es verdaderamente grande a los ojos de Dios. En todo caso, podemos estar seguros de que todo lo que hagamos por amor y con la mirada puesta en Él, será grande a sus ojos. También las cosas aparentemente pequeñas se miden según el peso del amor con que se hayan realizado.

Sin embargo, en la frase de hoy, el Señor debe haberse referido a algo que va más allá, algo de gran alcance, pues añade a continuación: «Todo el que crea que le recompensaré después de esta vida aun más allá de sus méritos, y me alabe y me dé gracias por ello ya en esta vida, será tan bienvenido para mí que le retribuiré mucho más de lo que podría atreverse a creer y esperar, infinitamente más allá de sus méritos».

¡Qué gran invitación nos diriges en estas palabras! Para mí, es una perspectiva extraordinaria. Hasta ahora, siempre había orado y esperado poder hacer todo lo posible por ti en la Tierra, para que la obra de mi vida pueda resistir ante tu clemencia. Pero Tú vas infinitamente más allá que yo. Evidentemente, es una alegría para ti sorprendernos una y otra vez con tu generosidad, hasta el punto de que ni siquiera podríamos intuir o imaginar hasta dónde llega. Esto puede conmovernos e inflamar nuestro amor por ti con una llama inmortal.

¿Sabes, amado Señor?, lo mejor será que mañana volvamos a escuchar las palabras que a continuación dirigiste a Santa Matilde… ¡Estamos ansiosos!