«Sigue adelante, examínalo todo a mi luz y continúa» (Palabra interior).
Nuestro Padre quiere que recorramos conscientemente el camino hacia la eternidad, creciendo en la fe, la esperanza y la caridad. Para ello, nos brinda muchas oportunidades cada día. Si lo comprendemos y lo ponemos en práctica, muchas cosas cambian en nuestra vida. La eternidad deja de ser una meta lejana e indefinida en la que pensamos poco o nada. Todo lo contrario: cuanto más conscientes nos volvemos de lo que nos espera y más comienza a anhelarlo nuestro corazón, más la eternidad impregnará nuestra realidad cotidiana. Nos enseñará a afrontar con mayor esmero y atención la tarea que se nos ha encomendado. Así, nos volveremos más prudentes y decididos, y dejaremos atrás con mayor facilidad aquellas cosas que, en realidad, no son tan importantes para centrarnos en lo que verdaderamente cuenta.
