«Mucho se aprende en la enfermedad, siempre y cuando uno está dispuesto» (San Conrado de Parzham).
Los padres de la vida espiritual —entre quienes sin duda se puede contar al santo hermano Conrado— nos muestran una y otra vez cómo podemos avanzar en nuestro camino hacia Dios. Cuando Dios permite que nos sobrevenga una cruz —y una enfermedad es una de ellas—, se nos presenta, como personas creyentes, una oportunidad para crecer y madurar. Además de poder aprovecharla en el sentido de la expiación, especialmente por tantas ofensas cometidas contra Dios y contra los hombres, nuestro Padre quiere enseñarnos algo importante a través de la enfermedad.
