Tras haber dedicado las tres últimas meditaciones a hablar sobre la resurrección de la carne, que podemos esperar con alegría como fieles, conviene abordar ahora el tema de la resurrección espiritual, que precede a la del cuerpo y es el requisito indispensable para afrontar la muerte con serenidad y confianza. La resurrección espiritual se denomina también «primera resurrección», en referencia al despertar del alma a la verdadera vida.
San Agustín escribe sobre este tema en La Ciudad de Dios, comentando las siguientes palabras de Jesús:
«En verdad, en verdad os digo que llega la hora, y es ésta, en la que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán pues como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo tener vida en sí mismo» (Jn 5,25-26).
