“Dios no se complace en la cantidad de nuestro trabajo, sino en el amor con que trabajemos” (San Francisco de Sales). leer más
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DE PASADA
“No te detengas en nada que no sea Dios” (Beato Enrique Suso).
Conocemos una frase similar de San Agustín, diciéndonos que podemos hacer uso de todas las cosas de este mundo, pero sólo a Dios debemos disfrutar.
¿A qué se refieren estos dos maestros de la vida espiritual? ¿No fue nuestro Padre quien nos dio tantas cosas maravillosas para que nos deleiten? ¡Sin duda es así!
NO ESTANCARSE
“Considero imposible que el amor se contente con permanecer estancado en un mismo lugar” (Santa Teresa de Ávila).
El amor no puede contentarse con permanecer estancado en un mismo lugar, porque es infinito. “Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él” (1Jn 4,16).
EL TIEMPO APREMIA
“Las almas necesitan ser tocadas con ciertas caricias divinas y el tiempo apremia. ¡No temáis nada! ¡Yo soy vuestro Padre! Yo os ayudaré en vuestros esfuerzos y en vuestro trabajo” (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio). leer más
LAS BUENAS OBRAS QUE DIOS DISPUSO QUE PRACTICÁRAMOS
“Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús, para hacer las buenas obras, que de antemano dispuso Dios que practicáramos” (Ef 2,10).
EL VESTIDO DE BODAS PARA LA HUMANIDAD
“La humanidad necesita el vestido de bodas para acudir al Banquete del Cordero en el tiempo y en la eternidad” (Palabra interior). leer más
ORACIÓN INTERIOR
“Permanece en oración interior” (Palabra interior).
Si queremos permanecer en íntimo contacto con nuestro Padre Celestial, difícilmente encontraremos un medio más apropiado que la oración interior, el constante diálogo con Dios. Éste consiste tanto en escuchar atentamente –pues reconocemos su voz–, como también en elevar nuestro corazón a nuestro Padre.
“AHUYENTA AL GRUÑÓN”
“Ahuyenta al gruñón. No actúa por encargo mío. Por tanto, no le prestes atención” (Palabra interior).
El “gruñón” hace alusión a aquellos espíritus que intentan perturbarnos en nuestro camino de seguimiento de Cristo. Influyen en nuestros sentimientos y pensamientos, queriendo apoderarse de ellos e importunándonos de diversas maneras.
LA VERDAD RECLAMA SU DERECHO
“La verdad reclama su derecho, pues sin ella no puede entenderse ni mi amor ni mi misericordia” (Palabra interior).
Cuando escuchamos la palabra “amor” y “misericordia”, nuestro corazón se abre de par en par, pues sabemos bien que “Dios es amor” y que vivimos de su misericordia. Sin embargo, los términos no deben desvirtuarse. En ese sentido, a veces es necesario hablar del “verdadero amor” y de la “verdadera misericordia”, para recalcar que también estas bellas palabras pueden malinterpretarse.
LA VERDAD RECLAMA SU DERECHO
“La verdad reclama su derecho, pues sin ella no puede entenderse ni mi amor ni mi misericordia” (Palabra interior).
