“DIOS NO OBLIGA A NADIE”

«Dios no obliga a nadie. Él acepta lo que uno le da, pero solo se entrega por completo a quien se entrega por completo a Él» (Santa Teresa de Ávila).

En nuestro camino de seguimiento, debemos asimilar profundamente esta verdad que Santa Teresa de Ávila describe con tanto acierto: Dios nunca nos coacciona. La santa hace alusión al gran respeto que nuestro Padre tiene hacia la libertad humana. De hecho, Él mismo nos la ha concedido como un gran don de su amor, distinguiéndonos así de las criaturas irracionales.

leer más

MEDITACIONES SOBRE EL ESPÍRITU SANTO: “Un corazón puro”

Amado Espíritu Santo, Tú que eres la luz eterna y pura, ven y penetra en nosotros, para que nada quede escondido ante ti; para que ninguna sombra pueda subsistir en nuestra alma; para que la oscuridad retroceda y todo quede inflamado por tu amor. Despiértanos de toda letargia y purifica nuestro corazón, para que pueda amar como Dios ama, como Tú amas; para que Tú y yo estemos unidos hasta lo más íntimo en la alabanza a la gloria de Dios.

“¡Oh Dios! Crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 51,12)

Tú, Amado Espíritu Santo, eres “un Espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del bien, agudo, libre, bienhechor, filántropo, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, todo lo controla y penetra en todos los espíritus: los inteligentes, los puros, los más sutiles”. (Sab 7,22-23)

Cuando escucho todas estas descripciones de tu Ser, Amado Espíritu, pienso en mi pobre corazón y veo cuántas preocupaciones innecesarias moran aún en él, cuán disperso e inconstante es, cuán susceptible y a menudo tan duro, tan ciego y egocéntrico… Si no fuera porque sé que Tú siempre estás ahí, y, aun siendo todo puro, no escatimas el abajarte para entrar en mí y purificarme, no sabría qué hacer conmigo y con toda mi oscuridad, y terminaría sucumbiendo en mi propio abismo.

leer más