MEDITACIONES SOBRE EL ESPÍRITU SANTO: “La paciencia”

Amado Espíritu Santo, con la meditación de hoy concluimos esta preparación para la gran Fiesta de tu descenso. ¡Que todos tus frutos crezcan y maduren en nosotros, para que podamos glorificar a Aquél de quien todo procede y dar testimonio de ti en el mundo!

Para ello se requiere paciencia, porque estos frutos van madurando poco a poco, día tras día. Sobre todo necesitamos paciencia para el trato con las otras personas, sabiendo esperar a que ellas puedan acoger lo que Dios les tiene preparado.

¡Cuánta paciencia tiene Dios con nosotros! ¡Él no se cansa de intentar una y otra vez llegar a nosotros y a la humanidad entera, que muchas veces está tan extraviada!

Aunque esperamos anhelantes la Segunda Venida de Cristo y nos preparamos día tras día, ya sea para la hora de nuestra muerte o para la Parusía al Final de los Tiempos, sabemos que “no tarda el Señor en cumplir su promesa, como algunos piensan; más bien tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos se conviertan.” (2Pe 3,9)

leer más

“BUSCAR AL PADRE EN LO OCULTO”

«Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre» (Mt 6,6).

¡Qué espacio tan íntimo nos ofrece el Señor! Por muy hermosas que sean las iglesias y los recintos sacros, cuando albergan dignas liturgias y la oración común de los fieles, nuestro Padre celestial nos concede un acceso a Él que permanece siempre abierto. Las puertas de su corazón nunca se cierran y está siempre presto a escucharnos. Por tanto, podemos entrar en un diálogo incesante con Él. Esta oración en lo escondido es inmensamente valiosa y no siempre requiere gestos externos, sino un corazón abierto hacia nuestro Padre.

leer más