«El deseo de nuestro ángel de ayudarnos es mucho mayor que nuestro deseo de dejarnos ayudar por él» (San Juan Bosco).
En su infinita bondad, nuestro Padre celestial nos concede un amigo y compañero fiable para toda la vida. Para nuestro ángel custodio es una gran alegría poder acompañarnos, pues por un lado este servicio le permite mostrar su amor a Dios, cuyo encargo cumple, y por otro, puede brindarnos su amor a través de su ayuda y cercanía fraterna.
