«El Espíritu Santo no se dirige a un alma distraída y charlatana. Habla a través de sus suaves inspiraciones a un alma recogida y capaz de guardar silencio» (Santa Faustina Kowalska).
«El Espíritu Santo no se dirige a un alma distraída y charlatana. Habla a través de sus suaves inspiraciones a un alma recogida y capaz de guardar silencio» (Santa Faustina Kowalska).
Fil 4,4-9.11-13
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. Que vuestra comprensión sea patente a todos los hombres. El Señor está cerca. No os preocupéis por nada; al contrario: en toda oración y súplica, presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias. Y la paz de Dios que supera todo entendimiento custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, cuanto hay de verdadero, de honorable, de justo, de íntegro, de amable y de encomiable; todo lo que sea virtuoso y digno de alabanza, tenedlo en estima. Lo que aprendisteis y recibisteis, lo que oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra; y el Dios de la paz estará con vosotros.
He aprendido a contentarme con lo que tengo: he aprendido a vivir en la pobreza, he aprendido a vivir en la abundancia, estoy acostumbrado a todo en todo lugar, a la hartura y a la escasez, a la riqueza y a la pobreza. Todo lo puedo en Aquel que me conforta.