«Para el moribundo, la música es como una hermana; es el primer dulce sonido del más allá; y la musa del canto es la hermana mística que señala el cielo» (San Buenaventura).
Con estas palabras, San Buenaventura se habrá referido, sobre todo, a la música sacra que, especialmente en tiempos pasados, resonaba en los monasterios. La música sacra es inspirada por los ángeles y resuena para la alabanza de Dios, proclamando así su gloria.
