Parte VI: Características del Anticristo

Como su nombre indica, el Anticristo se presentará como un imitador del Redentor, pero tratará de ocultar su profunda aversión y enemistad hacia Cristo. Así pues, podría incluso citar el Evangelio, pero poniendo especial énfasis en aquellos pasajes que se refieren a las necesidades de las personas, para dar la impresión de que actúa movido por la caridad cristiana y presentarse como un defensor de la justicia y la misericordia. En realidad, ofrecerá una especie de «evangelio intramundano», que niega la trascendencia de Dios y la necesidad de Redención del ser humano. Lo que ocultará cuidadosamente será su «misión satánica», que consiste en alcanzar el dominio global y penetrar en el templo de Dios para usurpar su lugar (cf. Mt 24,15). leer más

EL PADRE QUIERE ENRIQUECERNOS

«¡Anhelo enriqueceros cada vez más!» (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio).

Para conocer el corazón de nuestro amado Padre, debemos dejar que estas palabras suyas calen hondo en nosotros. En ellas descubrimos cómo es su amor por nosotros. Dios quiere hacernos partícipes de su inconmensurable riqueza. Anhela colmarnos de sus bienes y solo espera a que estemos preparados para recibir todo lo que quiere darnos.

Por desgracia, nuestro Padre se encuentra a veces ante corazones poco abiertos que no comprenden cómo es Él en verdad. Es posible que incluso se sientan amenazados y piensen que Dios podría exigirles algo, o darles algo, que ellos mismos no desean en absoluto. En este caso, se tiene una imagen errónea de Dios, ya que en realidad nuestro Padre celestial solo quiere lo mejor para sus hijos. Somos nosotros quienes no siempre sabemos qué es lo mejor y no confiamos lo suficiente en su amor.

El hecho de que el Padre anhela enriquecernos significa que quiere multiplicar lo que ya ha comenzado en nosotros. Por tanto, no solo nos concede sus dones de una vez y para siempre, sino que quiere que estos se multipliquen. Pensemos en el amor, que nunca debe estancarse, sino crecer cada vez más. Para que esto suceda, el Padre nos da todo lo necesario.

En el Mensaje a sor Eugenia Ravasio, continúa diciendo: «Por eso os ofrezco constantemente nuevas gracias y os traigo a la memoria aquellas que dejáis pasar sin sacar provecho para vuestras almas, porque tenéis una idea tan limitada de mi bondad y mi amor».

Las nuevas gracias que nos ofrece debemos acogerlas, percibiendo cómo Dios nos toca y nos fortalece, y aprovechando la formación espiritual que nos brinda.

Cuando Dios nos trae a la memoria las gracias desaprovechadas, podemos expresarle nuestra consternación por haberlas dejado pasar y pedirle sinceramente que nos ayude a «recuperar» lo que sea posible. ¿Nos lo negará nuestro Padre? ¿Cómo podría hacerlo?