«Jesús se complace en mostrarme el único camino que me conduce a esa hoguera divina. Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en los brazos de su padre…» (Santa Teresita del Niño Jesús).
«Jesús se complace en mostrarme el único camino que me conduce a esa hoguera divina. Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en los brazos de su padre…» (Santa Teresita del Niño Jesús).
Hoy nos detendremos en otro libro que aborda el tema del Anticristo.
Al igual que Robert Benson, Michael O’Brien, un autor que aún vive, desarrolla su relato apocalíptico en forma de novela. El personaje principal de su trilogía es un judío converso que llegó a ser sacerdote católico: el padre Elías.
La historia relata el ascenso de un hombre que ejerce una enorme fuerza de atracción sobre la humanidad. O’Brien menciona algunos antecedentes de su juventud que sugieren que, en el fondo, es una persona verdaderamente cruel, aunque hacia fuera se muestre impecable y virtuoso. En el transcurso de la historia, el padre Elías se entera de que este hombre ha mandado matar a algunos de sus adversarios políticos y de que tiene a su alrededor hombres violentos que ejecutan sus órdenes.
El padre Elías, que antes de su conversión también había iniciado una prometedora carrera política, recibe del Santo Padre el encargo de enfrentarse a este hombre para tratar de salvar su alma y exhortarlo a que se aparte de los caminos de perdición. Tanto el Papa como el padre Elías tienen claro que este poderoso político podría ser el Anticristo.