«No te desanimes si otros te rechazan o incluso te odian. Permanece en el amor, que soy Yo mismo. Tal vez así puedas conquistarlos» (Palabra interior).
Sin duda, es difícil soportar el rechazo de otras personas, pues hemos sido creados por nuestro Padre celestial por amor y para el amor. En la senda del amor, nuestra vida puede desarrollarse en verdadera armonía. En cierto sentido, el rechazo y el odio cuestionan nuestra existencia, más aún cuando se trata de personas que han sido o son cercanas a nosotros.
