Hb 10,32-36
Lectura correspondiente a la memoria de San Genaro
Acordaos de los días primeros, cuando, recién iluminados, tuvisteis que sostener una lucha grande y dolorosa: unas veces sometidos públicamente a calumnias y vejaciones, otras estrechamente unidos a los que así eran tratados. Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera. No perdáis, por tanto, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa: porque necesitáis paciencia para conseguir los bienes prometidos cumpliendo la voluntad de Dios.
Hoy la Iglesia conmemora a San Genaro, obispo de Benevento. Durante la persecución bajo el Emperador Diocleciano, fue arrojado a las fieras junto con su diácono Festo, el lector Desiderio y algunos otros cristianos. Puesto que las bestias no le hicieron daño, finalmente fue decapitado. Hasta el día de hoy, cada 19 de enero se repite en Nápoles el así llamado “milagro de San Genaro”: la reliquia de su sangre, que normalmente consiste en una masa de sangre reseca, conservada en una ampolla de vidrio, se licúa y se vuelve completamente líquida.
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