“La entrega perfecta a la Voluntad Divina en tiempos de tribulación nos ayuda a atesorar grandes tesoros para la eternidad” (San Vicente Pallotti).
Normalmente nos resulta fácil cumplir la Volutad de Dios cuando se nos muestra de forma atrayente e incluso trae consigo una alegría natural. En estas circunstancias, la alabanza a Dios brota fácilmente de nuestro corazón.
