“MADURAR EN EL SEGUIMIENTO DE CRISTO”

«Cuanto más aprendas a permanecer sereno ante las adversidades, con mayor fecundidad y calma podrá desplegarse el plan de Dios contigo» (Palabra interior).

Para cada persona, nuestro Padre celestial tiene un plan de salvación, que ya existía cuando ella aún estaba en los pensamientos de Dios y todavía no había venido a este mundo. Es un plan que responde al amor de nuestro Padre y a su santa voluntad de conceder al hombre todo lo que ha preparado para él.

Bajo la guía del Espíritu Santo, podemos descubrir este plan en nuestra vida y hacerlo realidad, sin que sea necesario conocerlo en todos sus detalles. A través de la obediencia al Señor, se va revelando cada vez más profundamente la verdadera identidad con la que Dios creó a la persona.

Las adversidades que se presentan en este camino, consecuencia de la pérdida del Paraíso, donde el hombre vivía en íntima comunión con el Padre Celestial, parecen ser un obstáculo para el desarrollo del plan de Dios. Sin embargo, es una impresión errónea, pues nuestro Padre es capaz de valerse incluso del pecado y sus consecuencias.

La invitación que nos dirige la frase de hoy a afrontar las adversidades con serenidad se deriva precisamente de esta circunstancia. Dios inserta las adversidades en su plan y nos enseña a lidiar con ellas con la confianza puesta en Él. Así, en medio de las contrariedades, lo reconocemos cada vez más como nuestro Padre bondadoso.

Podemos entrenarnos en la serenidad al no dejarnos arrastrar simplemente por el ímpetu de las adversidades, sino aferrándonos con confianza a la certeza de que Dios sacará algo bueno de ellas. Así, permitimos que nuestro Padre nos transmita de manera sencilla su plan de amor. Y para nosotros es meritorio, pues servir al Señor en medio de la adversidad y bajo el peso de una cruz nos hará madurar en el camino de seguimiento y, por tanto, nos hará más fecundos.