“El mundo debe conocer que amo al Padre” (Jn 14,31).
Bastaría esta sola frase para encontrarnos verdaderamente con el Corazón de nuestro Redentor. Esta afirmación nos permite conocerlo en una gran profundidad, porque éste es el anhelo más íntimo de nuestro Señor: “El mundo debe conocer que amo al Padre.”
