El Mensaje del Padre Celestial a la Madre Eugenia Ravasio tiene como objetivo hacernos conocer mejor a Dios Padre. Uno de los pasajes más conmovedores es cuando cuenta la historia de un alma que le ofendía constantemente con sus pecados y a la que, no obstante, Él acompañó pacientemente hasta la hora de su muerte. Poco antes de expirar, esta persona se arrepintió de la vida que había llevado e invocó al Padre. Solo puedo recomendaros leer este pasaje en su totalidad, pues os permitirá echar una mirada profunda al Corazón de nuestro Padre: https://www.amadopadrecelestial.org/mensaje (páginas 17 y 18).
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“¡ESCUCHA LA VOZ DEL SEÑOR EN TU CORAZÓN!”
«Cuando contemplas en el fondo de tu corazón lo que te digo, sacas un provecho mucho mayor que si leyeras muchos libros. Oh, si las almas quisieran escuchar mi voz cuando les hablo en el fondo de sus corazones, en poco tiempo llegarían a la cumbre de la santidad» (Del Diario de Sor Faustina).
Nuestro Padre Celestial no solo nos habla a través de la Sagrada Escritura, de la voz de la Iglesia y de diversos acontecimientos, sino también en lo más profundo de nuestro corazón. Para percibir su voz, debemos aprender a escuchar en el silencio.
“¿CUÁNDO ENTRARÉ A VER EL ROSTRO DE DIOS?”
«[Mi alma] tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?» (Sal 41,3).
EL ALMA: ¿Cuándo, amado Padre, cuándo llegará la hora? ¡Me muero de sed!
“NUESTRO ÁNGEL DE LA GUARDA”
«A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos» (Sal 90,11).
“EL AMOR DE DIOS SANA”
«Debes anunciar mi amor por los hombres para sanar sus corazones» (Palabra interior).
La exhortación contenida en la frase de hoy se extiende, sin duda, a todos aquellos que han entablado una relación íntima con Dios y desean seguir los impulsos y peticiones que nos dirige en el Mensaje a Sor Eugenia Ravasio.
“EL ‘SÍ’ IRREVOCABLE DE DIOS”
«Ahora este amor está olvidado. Quiero recordároslo para que aprendáis a conocerme tal como soy» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
“TE HE LLAMADO POR TU NOMBRE”
«Te he llamado por tu nombre. Eres mío» (Is 43,1).
“ABANDÓNATE A MÍ”
«¡Abandónate a mí! Así me facilitarás actuar en tu vida y hacerla fructífera» (Palabra interior).
“DÉJAME SER TU FUERZA”
«Déjame ser tu fuerza» (Palabra interior).
“LEVANTARSE Y CONTINUAR”
«Ni siquiera los pecados cometidos pueden impedirnos llegar a la santidad si anhelamos alcanzarla» (San Alfonso María de Ligorio).
