“TODO SALDRÁ BIEN SI PERMANECES EN MÍ”  

«Todo lo puedes hacer y todo saldrá bien si tan solo permaneces en mí y vives en mi amor» (Palabra interior).

Conocemos las siguientes palabras de Jesús, que nos conducen a un humilde conocimiento de nosotros mismos: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn 15,5). La frase de hoy es una prolongación de esta afirmación del Señor. Nos señala el camino para poder hacerlo todo con la confianza puesta en Dios. La condición para ello es «permanecer en nuestro Padre», es decir, en su Voluntad, siguiendo aun los más sutiles impulsos de su Espíritu y cultivando el diálogo interior con Él.

El énfasis está en la palabra «permanecer». La relación de amor con nuestro Padre debe convertirse en un río de gracia que fluya serenamente en nuestra vida. Gracias a la guía del Espíritu Santo, esta relación se vuelve cada vez más delicada, de modo que percibimos incluso la más mínima desviación del amor, y la familiaridad con Dios aumenta cada vez más. Precisamente esta intimidad nos impulsará a superar inmediatamente todo lo que nos separe de Él.

En el Mensaje a la Madre Eugenia Ravasio, nuestro Padre celestial nos ofrece la posibilidad de sumergirnos una y otra vez en el baño de su amor cuando hemos caído por debilidad, para salir de él renovados. Así, ante cualquier desviación, tenemos el camino abierto para buscar refugio en su amor.

Aunque en la parábola del hijo pródigo el Señor destaca especialmente la gran alegría por el retorno del pecador, fue el hijo que se quedó en casa el que permaneció en la naturalidad de la relación con su padre y no la perdió. El padre le dijo: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo» (Lc 15,31).

Con esta naturalidad debemos vivir en el amor del Padre. A partir de esta unión, crecerán todos los frutos que glorifican a Dios y sirven a los hombres. En este amor podremos hacerlo todo y todo saldrá bien.