Nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti

Antes de retomar nuestras reflexiones sobre la Iglesia en este Tiempo Pascual, para apreciar aún mejor su belleza y la misión que el Señor le ha encomendado, permitidme que dedique un momento a hablaros de nuestra comunidad Agnus Dei. Estoy escribiendo esta meditación el 24 de abril, fecha en la que se cumple el cuadragésimo sexto aniversario de su fundación.

Puesto que Dios tiene en cuenta todos los detalles y cada día le pertenece, cada fecha tiene una historia valiosa. Por tanto, merece la pena descubrir qué otros acontecimientos han tenido lugar a lo largo de la historia en las fechas que son importantes en nuestra vida. Dado que la Comunidad Agnus Dei es una comunidad religiosa de católicos, veamos primero qué otros sucesos conmemora la Iglesia en el día de su fundación, el 24 de abril.

Dentro de la Orden de San Agustín, ese día se celebra la fiesta de la conversión de san Agustín. De hecho, este santo contribuyó de diversos modos al surgimiento de nuestra comunidad, por lo que le rendimos un homenaje especial cada 24 de abril. Conocemos todo lo que surgió a raíz de su conversión, que ciertamente se debió en gran medida a la intercesión de su madre, santa Mónica. Hasta el día de hoy, la influencia de san Agustín es inestimable tanto para la Iglesia como para las personas que buscan la verdad.

leer más

“AFRONTAR LA HOSTILIDAD”

«Todos los que quieran seguirme experimentarán la hostilidad del infierno y la de aquellos que prestan oído al demonio» (Palabra interior).

Cuando emprendemos el camino de seguimiento de Cristo, es inevitable que nos enfrentemos a esta hostilidad. Puede manifestarse de diversas formas, pero siempre estará presente. Nuestro Padre nos lo mostró claramente en la vida de su propio Hijo, así como en el testimonio de sus discípulos a lo largo de la historia.

leer más

“UN SANTO PARENTESCO”

«Todos pueden convertirse en hermanos y hermanas, si tan solo creen en mí» (Palabra interior).

Aquí se hace alusión a aquel parentesco que nuestro Señor nos mostró claramente en el Evangelio cuando le dijeron: «Mira, tu madre y tus hermanos están ahí fuera intentando hablar contigo. Pero él respondió al que se lo decía: -¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: -Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12,47-50).

leer más

La iluminación del Pueblo de Israel

En las dos últimas meditaciones, hemos podido constatar con dolor que, en su mayoría, el pueblo judío aún no ha reconocido a Jesús como el Mesías. En los apóstoles y discípulos del Señor vemos que una transición —o, mejor dicho, el cumplimiento y la plenitud del camino por el que Dios los había guiado hasta entonces— no solo era posible, sino que de hecho se produjo, al menos en un «remanente de Israel». Podemos verlo claramente en el caso de san Pablo, que procedía de los círculos más eruditos del judaísmo y que experimentó su conversión e iluminación como una gracia indecible. Dios actuaba con poder y acreditaba el testimonio de su Hijo Jesucristo mediante signos y prodigios. Sin embargo, como la mayor parte del pueblo no lo reconoció, se produjo una brecha cada vez mayor entre judíos y cristianos, y ya no fue posible un camino en común. La consecuencia fue la expulsión de las sinagogas de quienes profesaban la fe en el Mesías, así como la reorganización del judaísmo tras la destrucción del Templo en el año 70 d. C.

Por muy triste que sea esta separación, sin duda era inevitable, pues la aceptación de Jesús como el Mesías era y seguirá siendo el punto decisivo que abre las puertas de la gracia para la humanidad. La decisión de seguir al Hijo de Dios es el momento crucial para que esta gracia que Él nos alcanzó pueda llegar a las personas.

leer más

El dolor de San Pablo por sus hermanos y la expulsión de los judeocristianos de la sinagoga

En la meditación de ayer, nos centramos en la Iglesia y pudimos ver cómo, a pesar de todas las adversidades, se extendió por el mundo entero. Escuchamos los elogios de san Ireneo, quien destacó la unidad en la doctrina y subrayó que a la Iglesia Dios le había confiado la luz que debía iluminar a todos los pueblos. El pasaje citado de su obra concluía con estas hermosas palabras:

«En todas partes la Iglesia predica la verdad, y es el candelabro de las siete lámparas (Ex 25,31.37) que porta la luz de Cristo.»

Al final de la meditación de ayer, reflexionamos brevemente sobre los judíos y, en ese contexto, expresé la esperanza de que, tras el terrible sufrimiento que han experimentado a lo largo de su historia, lleguen finalmente a reconocer al Mesías. ¡Qué bendición supondría para toda la humanidad! Esta afirmación, con la que concluimos la meditación de ayer, hace alusión a las siguientes palabras de san Pablo, que debemos tener presentes una y otra vez:

«Os digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo: siento una pena muy grande y un continuo dolor en mi corazón. Pues le pediría a Dios ser yo mismo anatema de Cristo en favor de mis hermanos, los que son de mi mismo linaje según la carne. Son israelitas: a ellos pertenece la adopción filial, la gloria, la alianza, la legislación, el culto y las promesas, de ellos son los patriarcas y de ellos procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas Dios bendito por los siglos. Amén» (Rom 9,1-5).

leer más

 “MÍRAME A MÍ”

«Mírame a mí, así como Yo te miro a ti» (Palabra interior).

¡He aquí la maravillosa invitación de nuestro Padre celestial a recorrer en íntima cercanía con Él el camino de nuestra vida terrenal! ¡Qué ternura revelan estas palabras! Nuestro Padre nos mira con amor solícito, atento a todas nuestras necesidades físicas y espirituales. El amor de Dios siempre nos precede, pues su mirada se fijó en nosotros aun antes de que existiéramos:

leer más

La Iglesia: Maestra de las naciones

A nivel litúrgico, seguimos en el tiempo en el que el Señor Resucitado se manifiesta una y otra vez a sus discípulos para fortalecer su fe en la Resurrección y prepararlos para la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Podemos considerar el acontecimiento de Pentecostés como el día de fundación de la Iglesia, que, según nos enseña la fe, es el Cuerpo Místico de Cristo, edificada sobre el fundamento de los profetas y los apóstoles (Ef 2,20). La Iglesia es el «nuevo Israel» que ha creído en el Mesías prometido, que vino a redimir a su pueblo. Todos aquellos que reconocieron el tiempo de la salvación y aprovecharon la hora de la gracia se pusieron al servicio del Redentor y se convirtieron así en testigos de Cristo.

A partir de hoy nos quedan treinta días para llegar a la Solemnidad de Pentecostés y, durante este tiempo, me gustaría insertar algunas reflexiones sobre la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica, conformada por judíos y gentiles, y que, a lo largo de los siglos, ha sido llamada a llevar la gracia de la Redención de Cristo a los hombres como «Maestra de las naciones».

leer más

“DIOS ATRAVIESA AL DRAGÓN”

«¿No eres tú el que partió a Rahab, el que atravesó al Dragón?» (Is 51,9).

Amado Padre, no siempre nos resulta fácil comprender por qué existe el mal, por qué hay tanta destrucción, sufrimiento inconmensurable, guerras sin sentido y espíritus malignos que viven en rebelión contra ti. Han abandonado la comunión contigo y ahora quieren arrastrarnos a nosotros, los hombres, al abismo de su perdición.

leer más

“¡SIGUE ADELANTE!”

«Sigue adelante, examínalo todo a mi luz y continúa» (Palabra interior).

Nuestro Padre quiere que recorramos conscientemente el camino hacia la eternidad, creciendo en la fe, la esperanza y la caridad. Para ello, nos brinda muchas oportunidades cada día. Si lo comprendemos y lo ponemos en práctica, muchas cosas cambian en nuestra vida. La eternidad deja de ser una meta lejana e indefinida en la que pensamos poco o nada. Todo lo contrario: cuanto más conscientes nos volvemos de lo que nos espera y más comienza a anhelarlo nuestro corazón, más la eternidad impregnará nuestra realidad cotidiana. Nos enseñará a afrontar con mayor esmero y atención la tarea que se nos ha encomendado. Así, nos volveremos más prudentes y decididos, y dejaremos atrás con mayor facilidad aquellas cosas que, en realidad, no son tan importantes para centrarnos en lo que verdaderamente cuenta.

leer más

Aplicación actual de la historia de San Jorge

En la meditación de ayer, conocimos la historia de san Jorge basándonos en la Leyenda Dorada. Con la fuerza de Cristo, logró salvar a la princesa que iba a ser sacrificada al dragón. A raíz de ello, la población pagana de aquella ciudad se convirtió a la fe cristiana. La meditación concluyó con el siguiente planteamiento:

«Esta historia nos lleva a cuestionarnos qué está sucediendo hoy en día en este mundo que se aleja cada vez más de Cristo: ¿será que el dragón está volviendo a ejercer su dominio sobre la humanidad de diversas maneras?»

En la meditación de hoy, conviene que nos detengamos en esta cuestión. Quien tenga ojos para ver, no podrá pasar por alto el hecho de que, en la actualidad, el mundo se halla bajo una fuerte influencia del mal y, por tanto, está sometido al dominio del dragón. En la historia de San Jorge, este dominio fue quebrantado por la fuerza de Cristo.

leer más