Durante los próximos días, queremos ofrecer a nuestra audiencia una serie de meditaciones sobre el tema de la oración. Ciertamente pueden ser de provecho para la vida espiritual. Si alguien de nuestros oyentes prefiere seguir escuchando las meditaciones bíblicas correspondientes al respectivo día, puede revisar los enlaces que colocamos al final del texto.
Mirad atentamente cómo vivís
Ef 5,15-20
“Así pues, mirad atentamente cómo vivís; no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo presente, porque corren días malos. Por tanto, no seáis insensatos; tratad de comprender cuál es la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, que lleva al desenfreno; llenaos más bien del Espíritu. Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, dando gracias siempre y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Obediencia a los preceptos del Señor (Parte II)
Queremos hoy retomar el tema que ayer habíamos empezado.
Conocemos los grandes problemas de tantos matrimonios, y sabemos que muchos fueron contraídos bajo las más difíciles circunstancias. La Iglesia también quiere dirigirse como Madre a aquellos que, por diversas razones, han fracasado en su matrimonio y han empezado una nueva relación.
De hecho, son los enfermos quienes necesitan del médico, y no lo sanos, como Jesús nos dice en el evangelio (cf. Mt 9,12).
Obediencia a los preceptos del Señor (Parte I)
Mt 19,3-12
Se le acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le preguntaron: “¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?” Él respondió: “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y mujer, y que dijo: ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne’? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.” Le preguntaron: “¿Por qué entonces prescribió Moisés dar acta de divorcio y repudiarla?” Les respondió: “Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres a causa de la dureza de vuestro corazón. Pero al principio no fue así.
Solemnidad de la Asunción de la Stma. Virgen María
Lc 11, 27-28 (Evangelio de la Misa vespertina de la Vigilia de la Asunción)
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. leer más
La vida de los justos
Sab 3,1-9 (Lectura correspondiente a la memoria de San Maximiliano Kolbe)
Las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz. Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; por una corta corrección recibirán largos beneficios. Pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí; como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó. El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente. Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos.
La Palabra de Dios
Ez 2,8–3,4
“Y tú, hijo de hombre, escucha lo que voy a decirte; no seas rebelde como ellos. Abre la boca y come lo que te voy a dar.” Al mirar, vi una mano tendida hacia mí, que sostenía un libro enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito por el anverso y por el reverso; había escrito: “Lamentaciones, gemidos y ayes.” Luego me dijo: “Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel.” Yo abrí mi boca y él me hizo comer el rollo, y me dijo: “Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te doy.” Lo comí y me supo dulce como la miel. Entonces me dijo: “Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con mis palabras.”
Verdadera libertad
Mt 17,22-27
En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán, y al tercer día resucitará.” Ellos se entristecieron mucho. Cuando entraron en Cafarnaún, se acercaron a Pedro los que cobraban el tributo y le preguntaron: “¿No paga vuestro maestro el tributo?” Respondió él: “Sí.”
No desfallecer en el camino
1Re 19,4-8
En aquellos días, Elías caminó por el desierto una jornada, hasta llegar y sentarse bajo una retama. Imploró la muerte, diciendo: “¡Basta ya, Señor! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!” Se recostó y quedó dormido bajo una retama, pero un ángel le tocó y le dijo: “Levántate y come.” Miró y vio junto a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a recostar. El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y le dijo: “Levántate y come, pues te queda un camino muy largo.” Se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta llegar al monte de Dios, el Horeb.
Despreciar la propia vida
Jn 12,24-26
Lectura correspondiente a la Fiesta de San Lorenzo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, allí queda, él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.”
