Evangelio de la Misa vespertina de la vigilia de la Asunción
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.
A pesar de la amplitud de esta temática, el marco de las meditaciones diarias se presta únicamente para extraer los puntos más esenciales, para dar así a los fieles la orientación correcta en lo referente a la relación de la Iglesia Católica frente a las otras religiones. Esto se torna tanto más importante, en cuanto que se está extendiendo una cierta desorientación, y, en consecuencia, también una incertidumbre respecto al anuncio de la fe.
El tema de la meditación de ayer requiere ser profundizado y contextualizado, porque es fundamental saber tratar con las otras religiones y sistemas de creencias desde la perspectiva de la fe católica. A causa de la globalización, nuestro mundo se ha vuelto tan “pequeño”, que para los fieles católicos es importante saber cómo han de tratar con las otras religiones de acuerdo a la visión de nuestra fe. También algunos se cuestionan sobre los esfuerzos ecuménicos…
Cuando tenía ya lista la meditación para este día, y estaba a punto de hacer la grabación, me di cuenta de que había tomado la lectura bíblica equivocada. Así que me pregunté qué haría ahora… Entonces recordé las preguntas que, de tiempo a tiempo, respondo a través de este medio. Había una que me pareció apropiada para tematizarla, porque podría ser de interés común. Entonces, dice así la pregunta:
Lectura correspondiente a la memoria de Santa Clara
En aquel tiempo, Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: “Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué recibiremos, pues?” Jesús les dijo: “Os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.”
Lectura correspondiente a la fiesta de San Lorenzo
“En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, allí queda, él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.”
Cristo es testigo de que digo la verdad, y de que no miento –además me lo dice mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo–: siento una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón. Pues desearía ser yo mismo maldito, separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza según la carne. Son israelitas; ellos disfrutaron de la adopción filial, de la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas y los patriarcas; de ellos también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.
Lectura correspondiente a la memoria de Santo Domingo de Guzmán
Y yo, hermanos, cuando vine a vosotros, no vine a anunciaros el misterio de Dios con elocuencia o sabiduría sublimes, pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y a éste, crucificado. Y me he presentado ante vosotros débil, y con temor y mucho temblor, y mi mensaje y mi predicación no se han basado en palabras persuasivas de sabiduría, sino en la manifestación del Espíritu y del poder, para que vuestra fe no se fundamente en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios.
Hoy, en este día en que celebramos la Fiesta en honor a nuestro Padre Celestial, queremos simplemente meditar algunos versículos de la Palabra de Dios, acompañados en el fondo por música sacra. Al final de esta meditación, encuentran una oración, que podría ser nuestra respuesta a Dios Padre después de todo lo que hemos escuchado en el “Mensaje del Padre”. Con mucho gusto pueden también compartir dicha oración con otras personas.
Hemos llegado al final de estas meditaciones sobre el “Mensaje del Padre”, y realmente espero que las palabras de nuestro Padre Celestial, junto con las respectivas reflexiones, hayan ayudado a mostrarnos con mayor claridad el amor que el Padre nos tiene, y que nos inviten a corresponder a este amor.
No hay nada más importante que cumplir a plenitud el primer mandamiento, y para ello necesitamos del amor de nuestro Padre; ese amor que nos ofrece con tanta abundancia, por no decir prodigalidad.