Como lo he mencionado en ocasiones anteriores, el día 7 de cada mes estará dedicado a una meditación sobre el “Mensaje del Padre” a Sor Eugenia Ravasio; una revelación privada que ha sido aprobada por la Iglesia, y que una y otra vez recomiendo encarecidamente. En el mes de febrero, lamentablemente se me pasó por alto, pero lo recuperaré en otro momento del año.
El amor de un padre
Lc 15,1-3.11-32
En aquel tiempo, todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban: “Éste acoge a los pecadores y come con ellos.” Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.’ Y el padre les repartió la hacienda.
Jesús es la piedra angular
Mt 21,33-43.45-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchad otra parábola. Había un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
Retorcido es nuestro corazón
Jer 17,5-10
Esto dice el Señor: “Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; habitará en un árido desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto.
Lecciones del Señor
Mt 20,17-28
En aquel tiempo, cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce y les dijo por el camino: “Ya veis que subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos, para burlarse de él, azotarle y crucificarlo. Y al tercer día resucitará.”
Ejercer la autoridad en el Espíritu del Señor
Mt 23,1-12
Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos; les dijo: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan, pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas.
Una confesión adecuada
Dn 9,4b-10
“¡Señor, Dios grande y terrible, que mantienes la alianza y la fidelidad con los que te aman y cumplen tus mandamientos! Hemos pecado, hemos cometido iniquidades y delitos y nos hemos rebelado, apartándonos de tus mandamientos y preceptos. No hemos escuchado a tus siervos los profetas que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros antepasados y a toda la gente del país.
No tener miedo a las pruebas
Gen 22,1-2.9a.10-13.15-18
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abraham. “¡Abraham!” -le dijo. Él respondió: “Aquí estoy”. Después añadió: “Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac; vete a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré”. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
Alianza con Dios
Dt 26,16-19
Moisés habló al Pueblo diciendo: “En este día Yahvé tu Dios te manda practicar estos preceptos y estas normas. Guárdalas y practícalas con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz.
Dios quiere perdonar
Ez 18,21-28
Esto dice el Señor Dios: “Si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. Ninguno de los crímenes que cometió se le volverá a recordar; vivirá a causa de la justicia que ha practicado. ¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado –oráculo del Señor Yahvé—y no más bien en que se convierta de su conducta y viva?
