«Mi amor por ti podrá crecer aún más en tu corazón» (Palabra interior).
«Cuanto más confíes en mí, más podré hacer fructificar tu vida» (Palabra interior).
La confianza en nuestro Padre Celestial no sólo es de suma importancia para nuestra vida personal en el seguimiento de Cristo, sino también, y en particular, para el apostolado.
«Un amor que no conoce el sufrimiento no es digno de ese nombre» (Santa Clara de Asís).
«Dios no se hace más grande cuando le adoras. Pero tú te haces más grande y más feliz cuando le sirves» (San Agustín).
«Después del amor a nuestro Señor, os recomiendo el amor a su Esposa, la Iglesia. Ella es la paloma noble y delicada, la única capaz de dar hijos a su divino Esposo» (Santa Juana Francisca de Chantal).
«El saber sin amor infla; el amor sin saber cae en el error» (San Bernardo).
Fue San Bernardo quien nos legó esta máxima. Él mismo afirmó que «arder es mejor que saber». ¡Y así es!
«Mantente sereno y gozoso, pues mi amor es más grande que tu debilidad» (Palabra interior).
¡Qué maravillosa frase de consuelo! ¡Cuántas veces nos encontramos con nuestra propia debilidad cuando nos miramos con realismo! Entonces, puede suceder que nos pongamos muy tristes cuando, una vez más, no logramos lo que nos habíamos propuesto o cuando las viejas debilidades que aún no hemos superado vuelven a acosarnos.
«Se puede dudar de la disposición del hombre, pero no de los planes de Dios, que se cumplirán oportunamente e importunamente, incluso en medio de los errores y las tinieblas» (Palabra interior).
«Dirigidme vuestra oración, para que yo pueda llevar a cabo la obra de mi amor en todas las almas» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
«Es cierto que sufro mucho, pero ¿sufro bien? Esa es la cuestión» (Santa Teresita del Niño Jesús).