“SOLO PUEDO DAR LO QUE ME HAS DADO”

«No tengo nada más que dar, sino lo que Tú mismo me has dado» (Santa Catalina de Siena).

Si asimilamos estas palabras en lo más profundo de nuestro ser, despertaremos a la dichosa realidad de nuestra vida y aprenderemos la actitud de amorosa humildad. Todo lo que tenemos nos ha sido dado y confiado por nuestro Padre celestial. Es su viña a la que hemos sido llamados y Él nos provee de todo lo necesario para que seamos buenos obreros. Todo lo inflado, egocéntrico, vanidoso y orgulloso no es más que una máscara que, no pocas veces, representa una caricatura de lo que en realidad somos.

leer más

El verdadero guía de la misión

Tras haber reflexionado en las tres últimas meditaciones sobre la vocación de un verdadero pastor en la Iglesia, especialmente la de san Pedro y sus sucesores como pastores supremos del rebaño de Cristo, conviene meditar sobre el siguiente pasaje de los Hechos de los Apóstoles, en el que se reconoce claramente al Espíritu Santo como guía de la misión de la Iglesia.

Hch 16,1-10

En aquellos días, Pablo llegó a Derbe y Listra, donde había un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de mujer judía creyente y de padre griego, que contaba con el testimonio de los hermanos de Listra e Iconio. Pablo quiso que marchara con él. Se lo trajo y le circuncidó a causa de los judíos de aquellos lugares, porque todos sabían que su padre era griego. Conforme atravesaban las ciudades, les entregaban, para que las observasen, las decisiones dictadas por los apóstoles y los presbíteros de Jerusalén. Las iglesias se robustecían en la fe y aumentaban en número día a día. Atravesaron Frigia y la región de Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido predicar la palabra en Asia. Llegados cerca de Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Entonces atravesaron Misia y bajaron hasta Tróade. Esa noche Pablo tuvo una visión: un macedonio estaba de pie y le suplicaba diciendo: ‘Ven a Macedonia y ayúdanos’. En cuanto tuvo la visión, intentamos inmediatamente pasar a Macedonia, convencidos de que Dios nos había llamado para anunciarles el Evangelio.

leer más

El ministerio petrino como signo de unidad

En la meditación de hoy, reflexionaremos sobre un último aspecto de la vocación de san Pedro, tras haber examinado algunos de los requisitos indispensables para ejercer un ministerio tan elevado. A lo largo de la historia de la Iglesia, hemos tenido papas extraordinarios, dignos sucesores de Pedro, pero también otros que apenas reunían las disposiciones interiores para desempeñar su ministerio de forma fructífera. No obstante, los católicos podemos afirmar con alegría que la «roca de Pedro» ha resistido las tormentas a lo largo de los siglos.

Después de que Pedro profesara que Jesús es el Mesías, el Señor le dirigió aquellas palabras que tan bien conocemos:

«Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16,18-19).

leer más

“NADA MÁS DULCE QUE MARÍA”

«Nada de lo que Dios manda es insignificante (…). Por eso os recomiendo encarecidamente la veneración de la Madre de Dios. ¡Nada es más poderoso, nada más dulce, nada más fuerte que ella» (San Estanislao Kostka).

El santo habla por experiencia propia y nos recomienda encarecidamente a todos que aprovechemos el gran tesoro que Dios nos ha regalado: la Hija del Padre, la Madre del Hijo y la Esposa del Espíritu Santo.

leer más

REFLEXIONES SOBRE LA IGLESIA: “Características de un verdadero pastor”

En la meditación de ayer, destacamos que, antes de encomendarle la misión de apacentar sus ovejas, Jesús le preguntó tres veces a Pedro si lo amaba (Jn 21,15-19).

Después, reflexionamos sobre una de las tareas primordiales del ministerio petrino, que consiste en velar sobre la fiel transmisión de la doctrina de Cristo a lo largo de los siglos hasta el día de su Retorno glorioso al Final de los Tiempos. De hecho, la Iglesia ha entendido la llamada de Jesús a Pedro como la institución de un ministerio de pastor universal. En este contexto, subrayamos cuán importante es que la Iglesia se proteja de las falsas doctrinas y las rechace para que su veneno no penetre en el Cuerpo de Cristo.

A continuación, me gustaría destacar algunos aspectos que son indispensables para un verdadero pastor en la Iglesia católica.

leer más

“LA PRIORIDAD EN LA VIDA”

«Antonio [el padre del desierto] solía decir que el deber del hombre es dedicar todo su tiempo al alma más que al cuerpo. Ciertamente, puesto que la necesidad lo exige, algo de tiempo tiene que dedicarse al cuerpo, pero con mayor celo aún debe entregarse todo lo demás al alma y a buscar su bienestar, para que no sea arrastrada por los placeres del cuerpo, sino que, por el contrario, el cuerpo debe ponerse bajo sujeción del alma» (San Atanasio de Alejandría). leer más

Apacienta mis ovejas

En este maravilloso tiempo que se extiende entre la Resurrección del Señor, su Ascensión al Cielo y el descenso del Espíritu Santo, queremos profundizar en el tema de la Iglesia. Sin duda, durante esos cuarenta días el Señor preparó intensamente a sus discípulos para lo que les sobrevendría, les hizo partícipes de sus planes salvíficos –en la medida en que ellos podían comprenderlos en aquel momento– y les trazó el camino a seguir. Una de sus indicaciones esenciales queda patente en el siguiente pasaje del Evangelio:

Jn 21,15-19

Cuando acabaron de comer, le dijo Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Le dijo: “Apacienta mis corderos”. Volvió a preguntarle por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Le preguntó por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció porque le preguntó por tercera vez: “¿Me quieres?”, y le respondió: “Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero”. Le dijo Jesús: “Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te ceñías tú mismo y te ibas adonde querías; pero cuando envejezcas extenderás tus manos y otro te ceñirá y llevará adonde no quieras” -esto lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: “Sígueme”. leer más

“PERSEVERAR EN EL CAMINO”

«No se recompensa el empezar, sino únicamente el perseverar» (Santa Catalina de Siena).

Es bueno que Santa Catalina nos recuerde que el entusiasmo pasajero de nuestro corazón, que en ocasiones sentimos cuando Dios nos concede gracias palpables y que nos lleva a tomar los respectivos propósitos, debe demostrar su valía a lo largo del camino. Para ello, necesitamos una formación espiritual que nos enseñe a sobrellevar conscientemente los esfuerzos necesarios para poner en práctica ese buen comienzo.

leer más

Es preciso que entremos en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones

Hch 14,19-28

En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio que sedujeron a la muchedumbre, de modo que apedrearon a Pablo y le arrastraron fuera de la ciudad creyéndole muerto. Pero rodeado de los discípulos se levantó y entró en la ciudad. Y al día siguiente marchó con Bernabé a Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y hacer numerosos discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, confortando los ánimos de los discípulos y exhortándoles a perseverar en la fe, diciéndoles que es preciso que entremos en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones. Tras designar presbíteros en cada iglesia, haciendo oración y ayunando, les encomendaron al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia; y después de predicar la palabra en Perge bajaron hasta Atalía. Desde allí navegaron hasta Antioquía, de donde habían salido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían realizado. Al llegar, reunieron a la iglesia y contaron todo lo que el Señor había hecho por mediación de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron bastante tiempo con los discípulos. leer más