Observaciones preliminares
Tras haber profundizado recientemente en el tema del autoengaño y en algunos engaños comunes en el mundo y en la Iglesia, conviene iniciar ahora una serie de meditaciones sobre el Anticristo y el espíritu en el que éste actuará. Ya he abordado este tema en varias publicaciones y, en el año 2020, escribí una serie de reflexiones que ahora me servirán de base. Este tema cobra cada vez más relevancia, ya que el espíritu anticristiano está actuando de forma masiva en el mundo y, entretanto, incluso en la Iglesia. Algunos podrían objetar que sería mejor centrarse en los aspectos positivos del Evangelio. Sin embargo, una cosa no excluye la otra. La Sagrada Escritura habla con bastante frecuencia de Satanás y de la influencia de los poderes hostiles a Dios, y exhorta a los fieles a estar preparados para el combate espiritual. Por tanto, no se puede pasar por alto estos temas. Lo importante es no abordarlos de forma sensacionalista y no despertar una fascinación malsana por lo oscuro.
Quienes prefieran escuchar una meditación sobre la lectura o el evangelio del día, encontrarán los respectivos enlaces al final del texto. Quisiera recalcar que algunas de estas meditaciones fueron escritas hace varios años, por lo que quizá a veces hagan referencia a temas que hoy en día ya no sean actuales.
Me gustaría empezar esta serie sobre el Anticristo con una cita de san Cirilo de Alejandría (* 380 + 444). Este doctor de la Iglesia luchó contra las herejías del arrianismo y el nestorianismo. Le pedimos que nos acompañe a lo largo de esta serie.
“Por eso prepárate, oh hombre. Si conoces las señales del Anticristo, no sólo las has de tener en tu memoria; sino que has de compartirlas con tu entorno. Si tienes un hijo según la carne, no dudes en instruirlo. Si eres maestro, prepara a tus hijos espirituales, para que no tomen lo falso por verdadero, pues este misterio está ya obrando.”
Introducción
Hablar sobre el Anticristo no es asunto fácil, pues en esta figura, que según muchos testimonios fidedignos ha de presentarse al Final de los Tiempos, se manifestará a plenitud el ‘misterio de la iniquidad’ (cf. 2Tes 2,7). Por tanto, el Anticristo constituirá una amenaza para el mundo entero.
Las figuras anticristianas no siempre son tan fáciles de identificar como lo fueron aquellos dictadores que provocaron tanta desolación y destrucción en siglos pasados. Sin embargo, ni siquiera en esos casos la mayoría supo identificar a esos embusteros desde el principio, sino que solo los reconocieron como enemigos de la humanidad cuando sus malas obras fueron demasiado evidentes.
Por ello, se requiere vigilancia. En primera instancia, son los cristianos quienes, conociendo la voz de su Pastor, deberían ser capaces de discernir qué es lo que viene de su Señor y qué es lo que no procede de Él. Pero esta diferenciación no siempre es tan sencilla, pues Satanás puede presentarse como ángel de luz (cf. 2Cor 11,14). Por ello, el espíritu de discernimiento debe desenmascararlo con claridad. Como católicos, normalmente esperamos que sean los pastores de la Iglesia quienes nos adviertan de los peligros, pero, por desgracia, esto sucede cada vez menos.
La Sagrada Escritura habla de muchos anticristos que han aparecido. Por ejemplo, el Apóstol San Juan escribe en su carta:
“Hijos míos, ha llegado la última hora. Habéis oído que vendría un Anticristo; y la verdad es que han aparecido muchos anticristos. Por eso nos damos cuenta que ha llegado la última hora. Salieron de entre nosotros, aunque no eran de los nuestros. Pues si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Así se ha puesto de manifiesto que no todos son de los nuestros” (1Jn 2,18-19).
Este pasaje habla de “anticristos” en plural, y parece referirse a ellos en un sentido amplio de la palabra. Puede tratarse, por ejemplo, de falsos maestros que difunden doctrinas erróneas, confundiendo y seduciendo a los fieles.
Otro versículo de las cartas de San Juan parece confirmar esta interpretación: “Han venido al mundo muchos seductores negando que Jesucristo haya venido en carne mortal. Ése es el Seductor y el Anticristo.” (2Jn 1,7)
Si reflexionamos sobre estas citas, podremos constatar que, a lo largo de la historia, hubo muchas corrientes contrarias a la enseñanza del evangelio: escuelas filosóficas que contradecían la verdad revelada; sistemas políticos de dominio; ideologías; religiones y cultos post-cristianos…
La presencia anticristiana puede, por así decir, “encarnarse” en personas concretas; pero también se puede hablar de un “espíritu anticristiano” que se manifiesta, por ejemplo, en ciertas corrientes de pensamiento.
En esta serie, recurriremos frecuentemente al término «espíritu anticristiano», que nos ayudará a entender mejor su influencia en el mundo y en la Iglesia, y a señalarla como corresponde.
Cerremos hoy esta primera meditación con una frase más de San Cirilo:
“Además de tantas otras cosas, él [san Pablo] también predijo que aparecerían falsos cristos y falsos maestros que introducirían herejías perniciosas, negando a nuestro único Señor y Maestro, Jesucristo, y que muchos prestarían oído a sus impiedades y blasfemarían contra el esplendor de la verdad. Por tanto, cuando estos tales aparezcan, no debemos dejarnos engañar ni seducir por sus doctrinas perniciosas.”
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Meditación sobre la lectura del día: https://es.elijamission.net/la-senda-del-justo-es-recta-2/
Meditación sobre el evangelio del día: https://es.elijamission.net/mi-carga-es-ligera-2/
