“HABLAR CONFIADAMENTE CON EL PADRE”

«Os he hecho a mi imagen para que no encontréis nada extraño cuando habléis y os acerquéis a vuestro Padre, vuestro Creador y vuestro Dios» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).

Hemos sido creados a imagen de Dios. Eso es lo que nos enseña la fe y es precisamente este hecho el que nos confiere nuestra dignidad más profunda como personas. En los santos que la Iglesia nos presenta como modelos, descubrimos esta imagen en todo su esplendor. Pero también se manifiesta en tantas personas que han seguido sinceramente al Señor, de modo que la imagen de Dios se ha ido desplegando cada vez más en ellas. Sin embargo, todos nosotros estamos llamados a convertirnos en aquello para lo cual fuimos creados, tal y como nos recuerda la Solemnidad de Todos los Santos que estamos a punto de celebrar.

En la frase de hoy, nuestro Padre nos habla de la relación cercana que podemos tener con Él. Dios desea que tomemos conciencia de que Él nos creó a su imagen para cultivar esa comunión natural que ha previsto para nosotros.

Así como en el Paraíso no era nada extraño que el hombre dialogara con Dios y tratara con Él con confianza, tampoco lo es ahora, a pesar de que las circunstancias hayan cambiado a raíz del pecado original. Por parte de Dios, su actitud hacia nosotros no ha cambiado. Y, aunque el pecado haya herido su imagen en nosotros, no ha podido borrarla. El Hijo de Dios ha pagado el precio para que nuestras culpas sean perdonadas y nuestras heridas puedan sanar.

Nuestro Padre lleva adelante lo dicho en la frase de hoy y nos hace saber: «Por mi bondad misericordiosa os habéis convertido en los hijos de mi amor paternal y divino.»

¿Qué nos impide aún vivir en esta íntima relación de confianza con Dios, tal y como Él desea ardientemente?