“AVANCEMOS: EL SEÑOR VIENE”

 

«Avanza, hijo mío, avanza: ¡vengo a tu encuentro!» (Palabra interior).

Hoy escuchamos una invitación amorosa, pero firme, para que sigamos avanzando en el camino de nuestra vida y cumplamos la misión que nuestro Padre nos ha encomendado. Una y otra vez, Dios nos anima a correr hacia la meta y aprovechar bien el tiempo, tal y como nos dice el apóstol san Pablo (Ef 5,16).

Sí, debemos aprovechar el tiempo que se nos ha concedido. Nuestra vida terrenal es tan breve en comparación con la eternidad, y sin embargo es lo suficientemente larga. Si aprovechamos cada día, el tiempo será suficiente. Si lo dejamos pasar sin sacarle provecho, podemos quedarnos cortos y quizá tengamos que recuperar mucho hasta «ponernos al día».

Ahora, detengámonos en la segunda parte de la frase de hoy, en la que el Señor habla de su venida. Podríamos interpretarla como la Segunda Venida de Cristo al final de los tiempos, que quizá esté ya muy cerca, o como la hora de nuestra muerte, en la que seremos conducidos ante nuestro Padre.

En cualquier caso, la frase de hoy nos asegura que nuestro Padre ve todos nuestros esfuerzos y siempre está dispuesto a apoyarnos, a levantarnos y a fortalecernos. En este sentido, él viene constantemente a nuestro encuentro en cuanto percibe que estamos centrados en Él. Esto se aplica sobre todo si nos encuentra trabajando en la expansión de su Reino. Entonces, cada uno de nuestros pasos está bajo la protección especial de su gracia, ya que trabajamos mano a mano con nuestro Padre. Dios no dejará pasar un solo instante sin darnos lo que necesitamos para nuestro camino, pues estamos a su servicio.

Lo importante es avanzar con la confianza puesta en Dios y cumplir nuestra tarea sin vacilar. Ciertamente, no podemos fiarnos de nuestras propias fuerzas, pero sí de la fidelidad inquebrantable de Aquel que nos llama y sale a nuestro encuentro.