UN CORAZÓN SINCERO Y LA SABIDURÍA DE DIOS

“Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría”
(Sal 50,8).

El corazón sincero mencionado en el salmo se relaciona con la pureza del corazón, que puede llegar a ser muy profunda. Cuanto más avancemos en el proceso de purificación, tanto más percibiremos los movimientos de nuestro corazón, gracias a la luz del Espíritu Santo. Todo, aunque sea lo más mínimo, lo abriremos ante Dios, de manera que empiece a disolverse todo bloqueo interior hacia Él.

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Cimentar la casa

Mt 7,21.24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No todo el que me diga ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica se parecerá al hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embistieron contra aquella casa, pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca. leer más

EL SEÑOR ES NUESTRA FUERZA 

Espera en el Señor, sé valiente, 

ten ánimo, espera en el Señor” (Sal 27,14).

El Señor es nuestra fuerza…

Esta es la experiencia constante de aquellos que recorren con el Señor su camino a través de esta vida e intentan cumplir su misión en este mundo. Nosotros, los hombres, somos muy limitados y muchas cosas superan nuestra capacidad. Pero esto no significa que tengamos que perder la esperanza, sino que hemos de aceptar con realismo los límites que Dios nos ha puesto. Al mismo tiempo, nuestro Padre nos lleva muchas veces más allá de nuestros límites, de manera que podemos decir con toda certeza: “¡Es el Señor quien lo ha hecho!”

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Los ojos de la fe

NOTA: Escucharemos hoy la lectura y meditación correspondiente al miércoles de la I
Semana de Adviento, en lugar de tomar la de la Fiesta del Apóstol San Andrés. Si alguien
desea escuchar una meditación de esta Fiesta que hoy se celebra, puede encontrarla en el
siguiente enlace: http://es.elijamission.net/como-creeran-sin-que-se-les-predique-2/

Is 25,6-10a

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“MI LUZ AHUYENTA TODA OSCURIDAD” 

Mi luz ahuyenta toda oscuridad, hasta el punto de que te duela haber tenido aún el más mínimo pensamiento equivocado(Palabra interior).

Dios es luz y no hay en Él sombra alguna (1Jn 1,5). Nuestro Padre es el amor (1Jn 4,8b). Cuando el amor se derrama en nuestros corazones y nosotros nos dejamos mover por él, no podrá subsistir nada que se oponga a este amor. Así es como tiene lugar la purificación del corazón.

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“DELÉITATE EN EL SEÑOR”

“Deléitate en el Señor, y él te dará lo que pide tu corazón” (Sal 36,4).

Deleitarse en el Señor significa tener acceso al Corazón del Padre y alegrarse en él. Esto no se refiere tanto a la alegría por lo que el Padre ha hecho y sigue haciendo por nosotros, sino más bien a deleitarse en Dios mismo. Él nos ha abierto su Corazón, de modo que podemos morar en él y movernos en su amor. La profundidad de esta alegría proviene del encuentro directo con nuestro Padre. Su amor se comunica a nuestra alma y la impregna, y ella exulta de gozo en el Señor. El amor divino despierta todas sus potencias.

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