“Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Jn 18,37).
“Resistencia espiritual con claridad y libertad, así como con gran resolución” (Palabra interior).
“Es terrible cuando una persona no se convierte. Es un dolor para todos nosotros” (Palabra interior).
“El gozo de este mundo es efímero. No puede perdurar si no está relacionado conmigo” (Palabra interior).
El Espíritu del Señor nos enseña a no detenernos en los placeres de esta vida terrenal. Ciertamente podemos considerarlos como regalos de nuestro Padre Celestial e integrarlos como tales en nuestra vida. Pero sólo adquieren su verdadera belleza cuando los acogemos como una expresión de la bondad del Señor y le damos las gracias por ellos.
“En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo” (Sal 4,9).
¡Dichoso aquel que aplica estas palabras del salmo! No temerá “el espanto nocturno” (Sal 90,5), y aunque los sueños inquietantes quieran perturbarlo, no perderá la paz del corazón, porque sabe que el Señor vela sobre él.
Conforme al relato de los evangelios, estando Jesús en el Monte Tabor con Pedro, Santiago y Juan, se transfiguró delante de ellos. Entonces salió de una nube la voz del Padre que les decía:
“Permanece en mí y yo en ti” (Palabra interior).
“Confiad en mí con una confianza que os transforma y a la cual no podré resistir. Entonces yo perdonaré vuestras faltas y os colmaré de las mayores gracias” (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio). leer más
“Me encanta cuando estás a solas conmigo y todo tu día transcurre con la mirada puesta en mí” (Palabra interior).
“Porque os amo, vengo a dejarme amar por vosotros, para que todos os salvéis” (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio).