“Yo enseñé a andar a Efraín, Yo lo llevé en Mis brazos; pero ellos no comprendieron que Yo los sanaba” (Os 11,3).
El Padre y su Pueblo escogido… ¡Qué historia de amor con tantas facetas! En los versículos de ayer escuchamos que, cuanto más Dios los llamaba, tanto más los hijos de Israel se alejaban de Él y se volvían a los ídolos.
