“Recibid también el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Ef 6,17).
Una vez más, nuestro Padre nos provee de todo lo necesario para el duro combate. Como yelmo, nos ofrece la salvación en Cristo.
“Recibid también el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Ef 6,17).
Una vez más, nuestro Padre nos provee de todo lo necesario para el duro combate. Como yelmo, nos ofrece la salvación en Cristo.
“Tomad en todo momento el escudo de la fe, con el que podáis apagar los dardos encendidos del Maligno” (Ef 6,16). leer más
“Revestíos con la coraza de la justicia” (Ef 6,14b).
Esta afirmación nos da a entender que la justicia protege a la persona. Justicia significa dar a cada cual lo que le corresponde, estar atentos a los casos en que la dignidad de la persona se ve amenazada por la injusticia y, en la medida de nuestras posibilidades, garantizar sus derechos. Esto se aplica al ámbito personal, pero también a la sociedad en general.
“Así pues, estad firmes, ceñidos en la cintura con la verdad” (Ef 6,14).
“Cíñete al flanco la espada, valiente: es tu gala y tu orgullo” (Sal 44,4).
“¿Acaso entonces este amor que me ofreceríais [como hijos] no se convertiría, bajo mi impulso, en un amor activo, que se extendería al resto de la humanidad, que aún no conoce esta comunidad de los cristianos ni mucho menos a Aquél que los creó y que es su Padre?” (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio).
“Hay que saber tomar [a Dios] del corazón; este es su lado débil…” (Santa Teresita del Niño Jesús).
“Conduce de vuelta al camino recto a aquellos que tu longanimidad vio extraviarse” (Himno de Laudes en el Tiempo de Cuaresma).