Amado Padre, en la liturgia de hoy nos encontramos con el diablo, que se atreve a intentar seducir a tu divino Hijo. ¡Qué presunción por su parte, pues en Jesús no hay ningún «lado débil» del que podría valerse para sus fines y nadie podría serte más fiel que Él, el Hijo amado!
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“UN AYUNO GRATO A TUS OJOS”
«Con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas (…) a dominar nuestro orgullo, e imitar así tu generosidad compartiendo nuestros bienes con los necesitados» (Prefacio de Cuaresma).
A través del profeta Isaías, amado Padre, nos dejas muy claro en qué consiste un verdadero ayuno. Tú aborreces toda injusticia y te horroriza que alguien sea capaz de perjudicar a quien ya de por sí tiene poco. El santo ayuno incluso puede pervertirse cuando se practica simplemente porque goza de prestigio en una sociedad religiosa –como era el caso del pueblo judío en el pasado– pero se le despoja de su sentido más profundo.
“AMOR A LOS ENEMIGOS”
«Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,44-45a).
“EL SEÑOR SE ADMIRÓ”
NOTA PRELIMINAR: Esta reflexión está relacionada con la meditación diaria de hoy (es.elijamisison.net) y probablemente solo se entienda en este contexto.
“UN SECRETO DEL AMOR”
NOTA PRELIMINAR: A lo largo de estos cuarenta días, los «3 Minutos para Abbá» están en contexto con las meditaciones diarias, que constituyen una especie de retiro espiritual de Cuaresma: es.elijamission.net
«Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt 6,4b).
“EL SEÑOR ENJUGA LAS LÁGRIMAS”
«Acabará para siempre con la muerte. Enjugará el Señor Dios las lágrimas de todos los rostros» (Is 25,8).
Amado Padre, se acerca el día en que, a través de tu Iglesia, nos recuerdas la gran obra que has realizado por medio de tu Hijo. Allí, en el Calvario, acabaste para siempre con la muerte. Así, has enjugado las lágrimas de todos los rostros, porque todos los hombres pueden alcanzar la vida eterna si creen en tu Hijo y reconocen tu amor manifestado en Él.
“INCLINAD EL OÍDO”
«Inclinad el oído y acudid a mí, oíd y vuestra vida prosperará» (Is 55,3).
Para recibir todo lo que nuestro Padre nos tiene preparado, tenemos que aprender a escuchar y, por tanto, centrar toda nuestra atención en Él. Inclinar el oído significa escuchar con el corazón, querer descubrir exactamente lo que el Dios vivo tiene que decirnos, investigar sus planes acercándonos a Él con total confianza y dispuestos a escuchar. De esta manera, prospera la verdadera vida, porque se produce un intercambio de amor. El que nos habla —nuestro Padre— es el amor mismo, y aquel que está llamado a escuchar —el hombre— fue creado por este amor.
“UNA DULCE MUERTE”
«¡Oh, cuán dulce es morir cuando se ha estado lleno de fiel devoción al Corazón de Aquel que habrá de juzgarnos!» (Santa Margarita María Alacoque).
“BEBED CON GOZO DE LAS FUENTES DE LA SALVACIÓN”
«Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación» (Is 12,3).
Estas palabras del profeta nos transmiten el consuelo que nuestro Padre celestial promete a su pueblo fiel. Son un extracto del así llamado «Cántico de acción de gracias de los rescatados». Las fuentes de la salvación están llenas hasta desbordar.
“LA BELLEZA DE UN ALMA EN ESTADO DE GRACIA”
«¡Estad en paz! ¡Dios os ama! Si tan solo este pobre mundo pudiera ver la belleza de un alma en estado de gracia, todos los pecadores e incrédulos se convertirían al instante» (San Pío de Pietrelcina).
