“No hace falta que conozcas mi plan en todo, sino que simplemente confíes en mí, como lo hizo tu amada Madre, mi Hija” (Palabra interior).
Los planes de nuestro Padre Celestial son siempre planes de salvación y no de desgracia (Jer 29,11). Estamos llamados a confiar en Dios mismo, y no en aquello que sabemos o creemos saber.
