«A través de la oración devota, una persona puede obtener en un solo día mayor ganancia de la que vale el mundo entero» (San Buenaventura).
Esta maravillosa frase debe calar profundamente en nuestro corazón e iluminar nuestra razón, pues nos muestra claramente la verdadera jerarquía de los valores. La oración devota pronunciada en el Espíritu del Señor, que abarca toda nuestra existencia, atraviesa el cielo y la tierra y llega hasta el Corazón de nuestro Padre.
