“Nadie está excluido de mi amor; todos están llamados y convidados. Sin embargo, deben revestirse con el traje de boda que mi Hijo ha otorgado a la humanidad” (Palabra interior).
El corazón de nuestro Padre está abierto de par en par a todos los hombres, ¡nadie está excluido de su amor! Todos están llamados a acercarse al trono de su misericordia. Por eso el Padre envía a sus mensajeros para que los hombres conozcan su amor. Sin embargo, aunque este amor sea ilimitado e inagotable, existe una condición para que el hombre pueda recibirlo y vivir en él. Debe revestirse con el traje de boda del Cordero, que el Señor adquirió en la cruz para la humanidad, cumpliendo plenamente la voluntad del Padre Celestial.
