«Empuña el escudo de la fe y abraza con amor en tu corazón la hermosa y resplandeciente justicia de Dios» (Santa Hildegarda de Bingen).
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La vida se ha manifestado
NOTA: Me gustaría dedicar nuevamente las meditaciones diarias de las próximas semanas a recorrer sistemáticamente un libro bíblico. En esta ocasión, he elegido las Cartas de San Juan. No obstante, quienes prefieran —o quieran adicionalmente— escuchar una meditación que corresponda a las lecturas bíblicas del día, podrán encontrar los enlaces respectivos al final del texto.
1Jn 1,1-4
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y han palpado nuestras manos a propósito del Verbo de la vida -pues la vida se ha manifestado: nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre y que se nos ha manifestado-, lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa. leer más
“¡SÉ GENEROSO!”
«¡Qué gran beneficio obtienes de Dios cuando eres generoso! Das una moneda y recibes un reino; das pan de trigo y recibes el Pan de la vida; das un bien pasajero y recibes uno eterno». Todo lo que ofreciste te será devuelto al ciento por uno» (Santo Tomás de Villanueva).
“Sagacidad de los hijos de la luz”
Lc 16,1-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Un día le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.’ Entonces se dijo para sí el administrador:
“EL TRIUNFO DE LA JUSTICIA DE DIOS”
«No permitas que el triste espectáculo de la injusticia humana perturbe tu alma. También esta tiene su lugar en la economía de la salvación. Sobre la injusticia humana, verás surgir un día el triunfo de la justicia de Dios» (Padre Pío de Pietrelcina).
“LOS MÚLTIPLES CAMINOS DE DIOS”
«Plácido, ¿por qué me persigues? Cree en mí, que soy Cristo, y te he estado buscando durante mucho tiempo. Puesto que das limosna y practicas la misericordia, también yo seré misericordioso contigo» (Palabras de Jesús a San Eustaquio).
Cumplir la misión encomendada
1Tim 6,13-16
En presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindió tan hermoso testimonio, te ordeno que conserves el mandato sin tacha ni culpa hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores, el único que posee inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.
Las palabras que hoy escuchamos del Apóstol de los Gentiles nos muestran cuán importante es cumplir una misión encomendada por Dios. San Pablo le ordena a Timoteo, es decir, le da una instrucción vinculante, y lo hace «en presencia de Dios y de Jesucristo» para dar mayor fuerza a sus palabras. ¡Y este encargo estará en vigor hasta la Segunda Venida del Señor!
El buen combate de la fe
1Tim 6,3-12
Si alguno enseña otra cosa y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, está cegado por el orgullo y no sabe nada; sino que padece la enfermedad de las disputas y contiendas de palabras, de donde proceden las envidias, discordias, maledicencias, sospechas malignas, discusiones sin fin propias de gentes que tienen la inteligencia corrompida, que están privados de la verdad y que piensan que la piedad es un negocio. Y ciertamente es un gran negocio la piedad, con tal de que se contente con lo que tiene. Porque nosotros no hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él. Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos sufrimientos. leer más
“UNA INTIMIDAD AUN MÁS PROFUNDA”
«Yo vivo [con los hombres] en una intimidad aun más profunda que una madre con sus hijos» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
“ALEGRÍA AUN EN LA DIFICULTAD”
«A través de mi Ley, quisiera hacerles vivir una vida más feliz» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio). leer más
