«Mi Hijo, es el depósito de esta fuente. Así, los hombres pueden siempre acudir a Él y beber de su Corazón, que está lleno del agua de salvación hasta desbordarse» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
Aquí nos encontramos con el misterio del amor de Dios, que hace fluir su inagotable amor hacia nosotros a través de su Hijo. Solo tenemos que acudir a Él, tocar a la puerta de su corazón y su amor se derramará sobre nosotros en abundancia. El agua de salvación en el depósito siempre está fresca y se ofrece a los hombres para que vengan y beban de ella. ¡Qué situación tan triste cuando las personas atraviesan el desierto de esta vida sin encontrar el agua de salvación, sin siquiera buscarla o incluso bebiendo agua contaminada!
