El amor de Dios abarca a todos los hombres, a quienes quiere llevar al conocimiento de la verdad (1Tim 2,4). Sabemos el camino que Él eligió: es su Hijo Jesús, que dice de sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14,6).
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El Antiguo Testamento a luz de la Nueva Alianza
2Cro 24,17-25
Después de la muerte de Yehoyadá vinieron los jefes de Judá a postrarse delante del rey, y entonces el rey les prestó oído. Abandonaron la Casa de Yahveh, el Dios de sus padres, y sirvieron a los cipos y a los ídolos; la cólera estalló contra Judá y Jerusalén a causa de esta culpa suya. Yahveh les envió profetas que dieron testimonio contra ellos para que se convirtiesen a él, pero no les prestaron oído.
DIOS LLAMA A TODOS LOS HOMBRES
Dios introduce a los creyentes en una relación cada vez más profunda con Él, y purifica en ellos todo lo que les impide acoger plenamente su amor. Si viven en esta confianza que el Padre les pide, brillarán como “luz del mundo” (Mt 5,14).
“Y la luz brilla en las tinieblas…” (Jn 1,5) leer más
Consecuencias del pecado
2Re 11,1-4.9-18.20
En aquellos días, cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que había muerto su hijo, se levantó y exterminó toda la estirpe real. Pero Josebá, hija del rey Joram y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías y lo sacó de entre los hijos del rey a quienes estaban matando, y puso a él y a su nodriza en el dormitorio, ocultándolo de la vista de Atalía, y no le mataron. Seis años estuvo escondido con ella en la Casa de Yahveh, mientras Atalía reinaba en el país.
NO TENER MIEDO ANTE NUESTRO AMOROSO PADRE
Es importante cobrar conciencia de que, al amarnos, nuestro Padre se hace vulnerable. Podemos constatarlo especialmente en la Pasión de su Hijo. Un punto muy sensible para el Corazón del Padre es cuando tenemos un falso respeto hacia Él, derivado del miedo a Dios, que luego tiende a manifestarse también en la relación con sus representantes eclesiásticos.
SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI: La presencia real de Cristo en la Eucaristía
1Cor 11,23-26
Yo recibí del Señor lo que os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan, dio gracias, lo partió y dijo: “Éste es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.” Asimismo, tomó el cáliz después de cenar y dijo: “Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía.” Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
LA VERDADERA IMAGEN DE DIOS
¡Cuántas falsas imágenes de Dios nos impiden retornar confiadamente a nuestro Padre Celestial! Ya en el Paraíso el Diablo les dio a entender a nuestros primeros padres que Dios los estaba privando de algo bueno; a saber, el conocimiento del bien y del mal.
Las fuerzas de la oscuridad siguieron sembrando estas mentiras sobre Dios, de modo que no pocas veces ha surgido en las personas una injusta e hiriente desconfianza hacia el Padre Celestial.
Oración, ayuno y limosna
Mt 6,1-6.16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para que os vean; en tal caso no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Así que, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que con eso ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
EL FERVOR DE LOS JUSTOS
Cuando acogemos e interiorizamos el amor de nuestro Padre Celestial, cuando Dios mismo habita en nosotros y su Espíritu Santo nos transforma, entonces llegamos a conocer más y más el corazón de nuestro Padre. Muy pronto notaremos que le urge dar a conocer a todos los hombres su amor.
¡Los ‘reyes Ajab’ de este mundo deben convertirse!
1Re 21,17-29
Después de la muerte de Nabot, Yahvé dirigió esta palabra a Elías tesbita: “Disponte a bajar al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. En este momento se encuentra en la viña de Nabot, a donde ha bajado para tomar posesión de ella. Le hablarás así: Esto dice Yahvé: ¿Has asesinado y pretendes tomar posesión? Por esto, así habla Yahvé: En el mismo lugar donde los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán los perros también tu propia sangre.”
