Antídoto contra la intoxicación anticristiana

1Jn 2,18-27

Hijitos, es la última hora. Habéis oído que tiene que venir el Anticristo: pues bien, ya han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la última hora. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Porque si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros. En cuanto a vosotros, tenéis la unción del Santo; y todos estáis instruidos. No os escribo porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira proviene de la verdad. ¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. Vosotros procurad que lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros.

leer más

No améis al mundo

1Jn 2,12-17

Os escribo a vosotros, hijos, porque por su nombre se os han perdonado los pecados. Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido al que existe desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno. Os he escrito a vosotros, niños, porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que existe desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la arrogancia de los bienes terrenos- no procede del Padre, sino del mundo. Y el mundo es pasajero, y también sus concupiscencias; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre. leer más

“DAME TODO LO QUE ME ACERCA A TI”  

«Señor mío y Dios mío, prívame de todo lo que me aleja de ti, dame todo lo que me acerca a ti, haz que ya no sea mío, sino todo tuyo» (San Nicolás de Flüe).

Es una humilde súplica de San Nicolás. La segunda parte, en la que nos detendremos hoy, representa lo que en la mística católica se denomina «vía iluminativa»: «Dame todo lo que me acerca a ti».

leer más

El verdadero amor al hermano

1Jn 2,6-11

Quien dice que permanece en Dios, debe caminar como él caminó. Queridísimos: no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que tenéis desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que se verifica en él y en vosotros, porque las tinieblas van desapareciendo y brilla ya la luz verdadera. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está todavía en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no corre peligro de tropezar. En cambio, quien aborrece a su hermano está en las tinieblas y camina por ellas, sin saber adónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

El Apóstol lleva adelante sus sencillas y claras instrucciones, porque, si queremos «permanecer en el Señor», debemos cuestionarnos sobre nuestro modo de vida: ¿se ajusta a la voluntad de Dios?, ¿refleja la vida de Cristo?

leer más

El camino de la verdad

1Jn 1,8–2,5

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Hijos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos un abogado ante el Padre: Jesucristo, el Justo. Él es la víctima propiciatoria por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los de todo el mundo. En esto sabemos que le hemos conocido: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: ‘Yo le conozco’, pero no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y en ése no está la verdad. En cambio, quien guarda su palabra, en ése el amor de Dios ha alcanzado verdaderamente su perfección. En esto sabemos que estamos en Él.

leer más

Comunión en la verdad

1Jn 1,5-7

Éste es el mensaje que hemos oído y que os anunciamos: Dios es luz y no hay en Él tinieblas de ninguna clase. Si decimos que estamos en comunión con Él y sin embargo caminamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. En cambio, si caminamos en la luz, del mismo modo que Él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.

Es un mensaje claro que debemos interiorizar profundamente. Se aplica tanto a nosotros mismos, ya que nos ayuda a liberarnos de todas las tendencias oscuras de nuestra alma, como a la imagen que transmitimos de Dios en la evangelización. De hecho, existen corrientes filosóficas y religiosas que defienden que en la divinidad también hay oscuridad.

leer más