“A veces paso días e incluso años cerca de ciertas almas, para poder asegurarles la felicidad eterna. Ellas no saben que estoy ahí, esperándolas, que las llamo a cada instante del día… Sin embargo, yo no me canso nunca (…).
He aquí un ejemplo: Es un alma que está a punto de morir… Esta alma ha sido siempre para mí como el hijo pródigo.
