«Aunque la tormenta arrecie y el cielo se oscurezca, no por eso desmayaremos» (San Pío X).
Estas palabras del papa San Pío X pueden darnos aliento. Sin duda, eso es precisamente lo que nuestro Padre quiere: que aun en las dificultades e incluso en circunstancias dramáticas y dolores de parto apocalípticos no nos desviemos del camino que el Señor nos ha trazado. Solo podremos lograrlo si mantenemos nuestra mirada fija en Él, si nuestra alma está arraigada en Él y su gracia nos sostiene.
