“GLORIFICAR A DIOS MEDIANTE LA EVANGELIZACIÓN”  

«¡Cuánto desearía que los hombres escucharan a mi Hijo y glorificaran así al Padre que está en los cielos!» (Palabra interior).

Estamos en este mundo con el fin de servir a nuestro Padre y glorificarle mediante una vida de seguimiento de su Hijo. Para que este sentido más profundo de la existencia humana se haga realidad, es preciso anunciar el Evangelio con autoridad. En efecto, ¿cómo podrían las personas conocer a su Padre del Cielo durante su vida terrenal si no es a través de aquel que es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6)?

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Memoria de San Blas: “Consolaciones y tribulaciones bajo la mirada del Padre”

Hoy se celebra la memoria de San Blas, obispo de Sebaste en Armenia, que obró grandes milagros y padeció el martirio en el año 316. Escucharemos en su honor la lectura de la segunda Misa para un mártir y obispo.

2Cor 1,3-7

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros seamos capaces de consolar a los que se encuentran en cualquier tribulación, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque, así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, así abunda también nuestra consolación por medio de Cristo. Pues, si somos atribulados, es para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, es para vuestro consuelo, que muestra su eficacia en la paciencia con que soportáis los mismos sufrimientos que nosotros. Y es firme nuestra esperanza acerca de vosotros, porque sabemos que así como sois solidarios en los padecimientos, también lo seréis en la consolación. leer más

“ANHELO DE AMOR”  

«Aunque nuestro corazón carezca de amor, anhela el amor» (San Francisco de Sales).

San Francisco de Sales era un guía espiritual muy delicado que siempre sabía cómo alentar a un alma y partir de lo bueno que encontraba en ella, sobre todo cuando esta se encontraba en la oscuridad. Así, la frase de hoy también puede servirnos de consuelo y hablarnos en medio de nuestra oscuridad interior cuando nos sentimos incapaces de amar y nuestro corazón parece estar encerrado en sí mismo.

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Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel

Lc 2,22-40

Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: ‘Todo varón primogénito será consagrado al Señor’, y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Vivía por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba que Dios consolase a Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo. Cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, lo tomó en brazos y alabó a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.”

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Las cartas de San Ignacio

 

En el calendario tradicional, se celebra hoy la fiesta de San Ignacio de Antioquía. Si alguien prefiere una meditación que corresponda al calendario actual, puede encontrar el enlace al final.

De acuerdo con la tradición de la Iglesia, San Ignacio de Antioquía fue discípulo de los apóstoles Pedro y Juan. Más adelante fue nombrado obispo de Antioquía, la capital siria. Murió mártir, y desde los primeros tiempos fue venerado como santo en la Iglesia. Él se llamaba a sí mismo siempre con este nombre: Teóforo (θεοφόρος), que quiere decir “portador de Dios”.

Según Orígenes, Eusebio y Jerónimo, San Ignacio habría sido el tercer obispo de Antioquía, si se cuenta al apóstol Pedro como primero y a su sucesor Evodio como el segundo. Lo cierto es que fue obispo y que fue condenado a muerte bajo el emperador Trajano. En su viaje de Antioquía a Roma, Ignacio escribió las siete cartas que han sido preservadas hasta nuestro tiempo y que son consideradas como una joya de la fe cristiana primitiva y de profunda piedad.

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“DUEÑO DE SÍ MISMO”

«¡Mantente firme en ti mismo! Ningún enemigo, ni interior ni exterior, podrá vencerte si eres dueño de ti mismo» (San Buenaventura).

También podríamos parafrasear a san Buenaventura de la siguiente manera: «Mantén tu casa interior en orden para que todo esté centrado en Dios y en armonía con su voluntad. Entonces, pase lo que pase, podremos retirarnos a ese refugio interior de paz y permanecer en él».

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Don Bosco y la confianza

Fil 4,4-9

Lectura correspondiente a la memoria de San Juan Bosco

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Y que todos conozcan vuestra clemencia. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera toda inteligencia, custodiará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable y de honorable; todo cuanto sea virtud o valor, tenedlo en aprecio. Poned por obra todo cuanto habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.

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Santa Martina de Roma

Hoy celebramos nuevamente a una de las santas vírgenes que sufrieron el martirio al comienzo de la propagación del cristianismo en el Imperio Romano, convirtiéndose así en semillas para el crecimiento del Reino de Dios. Es admirable ver con qué fe y determinación estas jóvenes permanecieron fieles al Señor, sin dejarse doblegar. No sólo debemos recordarlas e imitar su ejemplo, sino que podemos pedirles concretamente que nos ayuden a permanecer fieles al Señor cuando nosotros mismos suframos calumnias y persecuciones.

Una y otra vez he señalado en mis meditaciones y conferencias que creo que actualmente nuestra fe está siendo amenazada tanto desde fuera como desde dentro. Ciertamente en todas las épocas se ha visto en peligro, pero no podemos pasar por alto que ahora estamos en un tiempo en que la verdad de nuestra fe está siendo atacada globalmente (aunque con distinta intensidad dependiendo de la región). Así, se puede llegar fácilmente a una situación de persecución.

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