“ATENCIÓN VIGILANTE”

«Por la mañana, disponte cuidadosamente a evitar, resistir y superar todo aquello que pueda ser perjudicial para tu salvación y para la gloria de Dios» (San Francisco de Sales).

Este es el consejo que nos ofrece san Francisco de Sales para librar el combate espiritual con determinación. Se trata de una decisión de nuestra voluntad, un enfoque fundamental que adoptamos para recorrer el camino de la santidad.

Es importante tomar esta decisión cada mañana, incluso si, al llegar la noche, no hemos logrado cumplir todo lo que nos habíamos propuesto y hemos sucumbido a algunas debilidades. En la meditación de ayer ya escuchamos a dónde podemos acudir con nuestras debilidades y limitaciones: a nuestro Padre, que es capaz de lidiar con ellas con gran amor y paciencia. Sin embargo, esto no contradice en absoluto el serio propósito de retomar la lucha cada día y no rendirnos de ningún modo tras las derrotas.

Un propósito así pone orden en nuestra vida espiritual y nos ayuda a recordar la lucha que se nos ha encomendado. No podemos ni debemos eludirla, sino afrontarla conscientemente. Edith Stein expresa el consejo de hoy a su manera y podemos adaptar muy bien su exhortación: «Queremos comenzar una nueva vida cada día».

Este camino nos exige una vigilancia constante que nunca debe decaer. Cualquier descuido debilita la fuerza y la concentración de nuestra alma, mientras que se robustece cuando luchamos y superamos los obstáculos de forma adecuada. Con el paso del tiempo, el alma adquiere experiencia en el combate y le resulta cada vez más fácil prestar atención a la guía del Espíritu, que la conduce con seguridad. Esta guía puede llegar a ser tan sutil que uno percibe incluso el más leve indicio cuando se mueve en la dirección equivocada y también identifica rápidamente las trampas que pretenden apartarnos de esta atención vigilante.