LA PAZ PARA NUESTRO PADRE

“Es a través de mi Hijo y del Espíritu Santo que yo vengo a vosotros y en vosotros, y busco en vosotros mi paz” (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio).

Cuanto más dialoguemos con nuestro Padre y estemos en contacto vivo con Él, más aprenderemos a comprenderle, porque Dios podrá comunicársenos más profundamente. Recordemos que Jesús mismo les dijo a sus discípulos que aún no podía transmitirles todo, porque todavía no hubieran sido capaces de sobrellevarlo. Entonces les prometió que les enviaría al Espíritu Santo (cf. Jn 16,12-13).

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Nuestra Señora de Guadalupe

Lc 1,39-48 (Lectura correspondiente a la memoria de Nuestra Señora de Guadalupe)

En aquellos días, se puso en camino María y se dirigió con prontitud a la región montañosa, a una población de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno; Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó a gritos: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; ¿cómo así viene a visitarme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!”

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