“La mansedumbre, combinada con la claridad del Espíritu, es irresistible para aquellos que buscan la verdad” (Palabra interior).
Estas palabras reflejan cómo es Dios mismo, a la vez que nos invitan a asemejarnos a Él. Es el Espíritu Santo quien puede conducirnos a adoptar más y más la actitud de Dios. Es Él quien produce en nosotros los frutos del Espíritu y nos modela a imagen de Dios. Pensemos en el fruto de la mansedumbre y en el don de entendimiento y sabiduría, que resuenan particularmente en la frase de hoy.
