St 4,13–5,6
Atended ahora los que decís: ‘Hoy o mañana iremos a tal ciudad, pasaremos allí un año, negociaremos y obtendremos buenas ganancias’. ¿Cómo habláis así, si ni siquiera sabéis qué será de vuestra vida el día de mañana? ¡Sois vapor de agua que aparece un instante y enseguida se evapora! En lugar de decir: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello’, os jactáis y fanfarroneáis, sin advertir que toda jactancia de este tipo es mala. Por tanto, el que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado. Atended ahora los ricos: llorad a gritos por las desgracias que os van a sobrevenir. Vuestra riqueza está podrida, y vuestros vestidos consumidos por la polilla; vuestro oro y vuestra plata están enmohecidos, y su moho servirá de testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como si fuera fuego.
